Si todavía te suena a chino, te lo voy a contar después comprobar cada cosa que te digo en varias ocasiones.

¿Has escuchado el típico comentario que dice «en los pueblos se sabe todo, verdad».

Pues en internet también, nada es completamente privado y todo es rastreable, según el grado de necesidad que tengan de encontrarlo.

La reputación online es el reflejo del prestigio o el aprecio de una persona o marca en internet. A diferencia de la marca, que se puede generar a través de anuncios, publicidad, etc., la reputación no está bajo el control de la organización, sino que la construyen las personas cuando conversan y aportan sus opiniones.

Por eso es tan importante tu opinión, cuando comentas tu experiencia con un producto/servicio, estamos todos cada vez más atentos, porque tú eres real y tangible, si lo disfrutaste nos vas a contagiar las ganas de <consumir> y si te fue mal, miraremos más opiniones y probablemente busquemos otras opciones, por la duda que generaste sobre la calidad.

Vamos a lo que realmente te importa.

Cuántas veces intentaste que te escucharan, llamando miles de veces con toda la paciencia del mundo,  para reclamar a empresas de telefonía, cobros mal aplicados, cortes de servicios, incidencias, etc.

Creo que nos ha pasado a todos, darnos por vencidos porque nos ganan por cansancio.

Cuando las vías recomendadas para reportar tu problema no funcionen o no te aporten ningún tipo de solución, todavía te queda expresarte siempre con la verdad y respeto en redes sociales.

Notarás que siempre hay alternativas para la resolución de incidencias, el trato es impecable, y la respuesta inmediata.

¿Por qué?

Porque está en juego la reputación online de la marca, lo que tu comuniques puede ser una mancha de las que ya no se quitan, o un ejemplo de resolución de problemas.

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Estoy de ambos lados casi todos los días y se resume en algo muy simple…

Todos necesitamos ser escuchados, si no contestamos estamos ignorando las necesidades de nuestros seguidores, estamos demostrando que no  nos interesan, y eso es el peor ERROR que puede cometer una MARCA.

Errores cometemos todos, lo que realmente cuenta es primero asumirlos y luego cómo conseguimos solucionarlos.

 

(Todavía crees que tu sobrino, la hija de tu amigo, o un becario pueden gestionar tu imagen en internet. )